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El Ayuntamiento de Lalín, con una superficie de 326 kilómetros cuadrados, es uno de los municipios de mayor extensión de toda Galicia y goza de una situación privilegiada en el corazón de la Comarca de Deza, que aglutina a seis ayuntamientos (Lalín, Silleda, Rodeiro, Vila de Cruces, Dozón y Agolada) en un área de 987,7 kilómetros cuadrados.

Su situación geográfica, en el denominado "Kilómetro cero de Galicia" y equidistante de las principales ciudades, convierte Lalín en un importante centro logístico dentro de la comunidad autónoma. Esta posición ventajosa se está reforzando aún más con las importantes inversiones en infraestructuras viarias, que permitirán reducir el tiempo de conexión con las grandes capitales: Santiago de Compostela (25 minutos), A Coruña (50), Lugo (40), Ourense (25), Pontevedra (40) y Vigo (50.

La población del ayuntamiento de Lalín es de 20.453 habitantes y está dividida entre el núcleo urbano, donde hay más de 10.000 vecinos, y las 52 parroquias del rural: Albarellos, Alemparte, Alperiz, Anseán, Anzo, Barcia, Bendoiro, Bermés, Botos, Busto, Cadrón, Camposancos, Cangas, Castro, Catasós, Cello, Cercio, Cristimil, Doade, Donramiro, Donsión, Erbo, Filgueira, Fontecabalos, Galegos, Goiás, Gresande, Lalín, Lalín de Arriba, Lebozán, Lodeiro, Losón, Maceira, Madriñán, Méixome, Moneixas, Muimenta, Noceda, Palio, Palmou, Parada, Prado, Rodís, Santiso, Sello, Soutolongo, Val do Carrio, Vilanova, Vilatuxe, Xaxán, Xesta y Zobra.

Considerando el conjunto de la Comarca del Deza, que alcanza las jurisdicciones de Deza, Camba, Dozón, Carbia, Trasdeza y Valquireza, las cifras de población se acercan a los 50.000 habitantes. Esta comarca, situada en el extremo septentrional de la provincia de Pontevedra, linda al oeste con la Comarca de Tabeirós-Terra de Montes, al norte con las de Arzúa y Terra de Melide (A Coruña), al este con las de Chantada y A Ulloa (Lugo) y la el sur con la de Carballiño (Ourense)

En el ámbito de la naturaleza, el Ayuntamiento de Lalín goza de envidiables paisajes, que son fruto de un clima atlántico húmedo, caracterizado por su alta pluviosidad y por una temperatura media anual que gira en torno la los 12 grados centígrados. Esta demarcación, regada por las corrientes de los ríos Deza, Arnego y Asneiro, tiene sus puntos más elevados en la Sierra del Candán, en los montes del Coco y del Testeiro.

A lo largo de los 326 kilómetros cuadrados, el Ayuntamiento de Lalín guarda incomparables tesoros naturales, como las robledas de la Crespa, del Rodo y de Barcia, siendo esta última la más singular por contar con centeneras de robles perfectamente alineados en filas. Al mismo tiempo, también destaca por la su belleza el castañal de Quiroga, en Catasós, que está formado por unos castaños con unas características especiales de crecimiento que los convierten en ejemplares con el índice de crecimiento y el porte más alto de Europa.

En la actualidad, este municipio cuenta con una economía muy diversificada, puesto que la tradicional actividad agrícola y ganadera fue abriendo puertas progresivamente en las últimas décadas a un sector industrial en expansión, principalmente pujante en las ramas del textil, del aluminio y de la construcción.

Esta diversificación también tiene una traducción geográfica, puesto que en el núcleo urbano y en las parroquias colindantes se encuentran todos los servicios y la mayor parte de las industrias -situadas mayoritariamente en los dos polígonos existentes-, mientras que en la zona eminentemente rural la economía sigue estando basada en las explotaciones agropecuarias, que aprovecharon la riqueza de la comarca para modernizarse y hacerse más competitivas.

Las condiciones socioeconómicas, su localización geográfica y el apoyo institucional proyectan a Lalín como un municipio con grandes expectativas de crecimiento. En este proceso, uno de los factores determinantes será la mejora de las infraestructuras, como la autopista Santiago-Ourense, o a puesta en marcha de nuevos servicios, como la Ciudad del Transporte -Recientemente inaugurada-, dos nuevos aparcamientos subterráneos en la villa -en proceso de licitación-, el proyectado aeródromo deportivo a la remodelación del pabellón polideportivo y del estadio de fútbol.

Esta pujante situación del municipio lalinense también se ve reflejada en el interés comercial mostrado por grupos empresariales como Erosky, que próximamente se asentará en la zona, una gran área con establecimientos comerciales y de ocio. Al mismo tiempo, varios empresarios de Lalín también iniciaron los trámites urbanísticos para construir otra alternativa lúdica y comercial exclusivamente con financiamiento de los empresarios locales.

En el apartado festivo, la Fiera do Cocido, que se celebra cada año el domingo anterior a Carnaval, es el máximo exponente del Ayuntamiento de Lalín. En las 34 ediciones de su historia, este evento gastronómico fue ganando impulso hasta convertirse en una de las fiestas más importantes -si no la que más- del calendario lúdico gallego. Ha alcanzada ya repercusión en foros internacionales, un hecho al que contribuye el esfuerzo promocional realizado desde el ayuntamiento.

Otra de las ferias representativas es la del Caballo, que se celebra en la primera semana del mes de abril y sirve para que jinetes y ganaderos de toda Galicia acudan a participar en las diferentes actividades y competiciones. Por otra parte, los días 3 y 18 de cada mes el Campo de la Feria Viejo acoge los tradicionales mercadillos.

En el capítulo festivo también destacan las celebraciones de carácter religioso, como las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de los Dolores, que si celebran el tercer domingo de septiembre, o la romería del Corpiño, que se celebra los días 23 y 24 de junio en la parroquia de Santa Baia de Losón. A esta romería, una de las más famosas de toda Galicia, acuden devotos de infinidad de lugares con la confianza de que la Virgen "espantará" de sus cuerpos y mentes aquellos problemas y enfermedades que se le escapan a la medicina tradicional.

Cuenta la leyenda que en el siglo X, en una cueva del monte del Carrio vivía un ermitaño muy apreciado que al morir fue enterrado por los vecinos, que ocultaron el cuerpo incorrupto antes de escapar a la invasión de los árabes. La pista del escondite del cuerpo se perdió hasta que una tarde fue descubierto por unos niños pastores, que se vieron atraídos por el extraño resplandor que salía de una cueva. El denominado lugar "del Corpiño" lo señalaba la propia Virgen con el Niño Jesús en los brazos.