Historia

El sacerdote Buenaventura Cañizares dejó probado con documentos demostrativos que el topónimo Lalín viene de "Lalino", un colono del Conde de Deza que tuvo a su cargo las tierras en las que, años más tarde (980), se erigió el monasterio de San Martiño de Lalín de Arriba.

En tiempos prehistóricos, ya estuvieran pobladas estas tierras. Así lo atestiguan los "castros" de Donramiro y Goiás, a poca distancia de Lalín, y el mismo castro que algunos historiadores sitúan en el lugar que hoy ocupa el parque del aviador Loriga, sobre el que en la época sueva se construyó una torre-fortaleza. Precisamente al abrigo de esta fortaleza medieval surgió la casa de la Torre, que con otras casas aisladas formaron el primitivo núcleo urbano de Lalín en el siglo XIX. Torre-fortaleza que luego pasaría a los Suárez de Deza-Churruchaos, y en los últimos tiempos, antes de su destrucción, al Conde de Lemos. Derrumbado en 1846, sólo quedó en pié hasta los primeros años de este siglo la torre del homenaje, al lado de un viejo roble llamado "de la manteca". A finales del XVIII, el lugar de la Torre estaba formado por siete casas, en las que se daba comida y alojamiento a muchos feriantes, que acudían a las dos ferias mensuales, y a los viajeros que transitaban de Ourense a Santiago, y de Lugo a Pontevedra.

A villa de Lalín, formada ya por las casas de la Torre, Barrio de Abajo, Tirabeque, Cacharela, Pontillón y otros, contaba en 1930 con poco más de trescientos vecinos. Vendrían luego los años del desarrollo y del progreso, hasta convertirse en nuestros días en la villa más importante da Galicia Central.

 

 

Fuente: "A Comarca de Deza." Armando Vázquez Crespo / Daniel González Alén